La Psicología clínica, es un campo disciplinario que implica la investigación, diagnóstico, tratamiento y  prevención de diferentes padecimientos psíquicos. A su vez, dentro del campo disciplinario de la Psicología Clínica, existen diferentes corrientes de pensamiento que permiten abordar el objeto de estudio propio de este campo.

El psicoanálisis fundado por S. Freud fue definido por el autor como un método de investigación, un método de análisis y tratamiento.

Existen múltiples diferencias entre el psicoanálisis y otras corrientes de pensamiento u formas de abordaje del sufrimiento psíquico tales como la corriente cognitiva, sistemática, gestáltica, entre otras. Interesa remarcar algunos aspectos que son propios al psicoanálisis y que hicieron a las bases históricas sobre las que se asienta este método. Están son en principio la concepción del inconsciente, focalizándose en sus causas y por otro lado el trabajo sobre la singularidad desde la historia subjetiva haciendo anclaje sobre el deseo de un sujeto.

En relación al trabajo sobre los aspectos inconscientes, se podría traer a colación la metáfora planteada por Freud en donde refiere que el yo (como instancia consciente) no es el jinete de su caballo, quien comanda es el inconsciente.  Con esta metáfora el autor alude a que muchas veces nuestros actos cotidianos o nuestras decisiones no están gobernadas por nuestras decisiones conscientes. Así por ejemplo un sujeto piensa una cosa pero hace otra; quiere cambiar determinada conducta pero siempre termina en el mismo lugar. Estos aspectos se presentan en un sujeto, como contradictorios, repetitivos, ingobernables conscientemente. Los mismos, configuran dos escenas diferentes que conviven en la existencia cotidiana. A esto se le llama división subjetiva, forma de referirse a la concepción de inconsciente.  Los síntomas también remiten a la concepción de inconsciente. Estos pueden ubicarse en el pensamiento, en el cuerpo o en el acto, generando malestar, siendo los principales motivos de consulta.  Buscar las causas, implicará seguir recorridos diferentes a los usuales o establecer relaciones más allá de lo visible o esperable.

En relación al trabajo sobre la singularidad, podemos decir que el psicoanálisis implicó una ruptura con la epistemología del siglo XX, al concebir  al sujeto en su singularidad, abordando el trabajo con los sujetos uno por uno, caso por caso. Esta concepción luego en este siglo, fue adoptada por otras corrientes de pensamiento.  En la historización  se pueden ubicar los aspectos singulares de un sujeto en tanto la historia propia, en su relación con los otros, lo singulariza. Por otro lado, el deseo de un sujeto emerge como aquel aspecto insignia, propio de lo singular.

Por último, respecto del enfoque terapéutico llamado psicoterapia psicoanalítica diremos que este se diferencia del psicoanálisis clásico principalmente en las variables ligadas al encuadre. En la psicoterapia psicoanalítica se tiende a trabajar con objetivos más limitados en su alcance y de mayor brevedad temporal. Las intervenciones del analista suelen ser mayores y éste suele tener mayor presencia o una presencia más activa en el tratamiento. Implica, a su vez, un tratamiento usualmente cara a cara, mientras que en psicoanálisis clásico se suele utilizar un diván como aspecto técnico.