Como población, los jóvenes y adultos son quienes mayor cantidad de consultas realizan. Esta etapa supone la independencia en variases esferas de la vida, lo que posibilita que establezcan consultas, bajo los propios criterios de pensamiento, las propias referencias. Debido que son las etapas de mayor extensión temporal y de mayor autonomía, las consultas y los padecimientos por lo que se consulta, son de diversos tipos.

Si se quiere hacer una caracterización de estas etapas, se puede decir que la juventud y la adultez presentan aspectos en común. Los logros madurativos a nivel psíquico y físico se encuentran ya consolidados habiendo alcanzado estabilidad. Por otro lado, la juventud supone un camino de desarrollo y consolidación de los aspectos que están implicados en la adultez. Los mismos pueden sinterizarse en dos grandes categorías: la esfera laboral y la esfera de vínculos exogámicos o vínculos por fuera del ámbito familiar. Estos dos aspectos son los que definen lo propio de estas etapas, siendo a su vez los que suelen generar mayores dificultades. Así, los problemas vocacionales, los conflictos varios que pueden encontrarse en la construcción y sostenimiento de un lugar en lo social a nivel laboral, aparecen frecuentemente como motivos de consulta. Por otro lado, las dificultades en el vínculo con la pareja, a nivel de la sexualidad, en relación a la asunción de roles relacionados con la maternidad o paternidad, suelen ser motivos de consulta frecuentes.